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Anemia en el embarazo: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

Anemia en el embarazo: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

Publicado: 10 noviembre, 2023 | 11'

La anemia (del griego anaimia, que significa "falta de sangre"), se define por una disminución de la cantidad total de hemoglobina o el número de glóbulos rojos. La anemia es una afección frecuente durante el embarazo que afecta aproximadamente al 40% de las mujeres embarazadas de todo el mundo.

Causas de la anemia en el embarazo

¿Por qué se presenta la anemia en el embarazo? Las mujeres durante el embarazo presentan un aumento del volumen plasmático y de la masa de glóbulos rojos, sin embargo, este aumento de volumen es mayor que el incremento de la masa de glóbulos rojos, por lo que se produce un "descenso" relativo de la concentración de hemoglobina, el hematocrito y el volumen de glóbulos rojos.

Por lo general la anemia es más frecuente durante el tercer trimestre del embarazo (hasta un tercio de las mujeres), siendo las causas más frecuentes:

  • Deficiencia de hierro (anemia microcítica): es un tipo de anemia que se desarrolla si no se tiene suficiente hierro en el organismo. Las mujeres necesitan más hierro durante el embarazo (especialmente durante el 3er. trimestre), debido al aumento de la masa de glóbulos rojos maternos (aproximadamente un 35%), al desarrollo del feto (masa de glóbulos rojos y músculo) y al desarrollo de la placenta. Se estima que las necesidades totales de hierro durante el embarazo son de aproximadamente 1-1,1 g, y son incrementales dependiendo del trimestre del embarazo: 1-1,2 mg/día en el primer trimestre, 4-4,7 mg/día en el segundo trimestre y más de 5,6-6 mg/día en el tercer trimestre.
  • Deficiencia de ácido fólico y vitamina B12 (anemia macrocítica): ocasiona anemia megaloblástica, síndrome caracterizado por la presencia de megaloblastos (células inmaduras de glóbulos rojos), resultado de la asincronía de la maduración del glóbulo rojo (eritrocito) debido a la alteración en la elaboración de ADN.

Otras causas menos comunes de la anemia durante el embarazo

anemia en embarazadas sintomas

Otras dos causas poco frecuentes de anemia en el embarazo son:

  • Hemoglobinopatías: son enfermedades hereditarias causadas por anomalías en la producción de la hemoglobina contenida en los glóbulos rojos. Estas enfermedades incluyen la talasemia (alfa y beta), la anemia falciforme y las variantes de la cadena de globina. Debido a que tienen un componente hereditario debe hacerse un examen exhaustivo a la mujer embarazada y un cribado para determinar, cuál de los miembros de la pareja porta el gen para esta enfermedad. Las hemoglobinopatías tienen implicaciones importantes para la salud materna (por ejemplo, empeoramiento de la anemia) y para el feto (por ejemplo, herencia).
  • Anemia crónica: son las derivadas por infecciones como la malaria, la anquilostomiasis y la tuberculosis, por deficiencias nutricionales, como la carencia de vitamina A, o por enfermedad renal crónica o autoinmune.

Síntomas y complicaciones de la anemia en el embarazo

Es una prioridad satisfacer las necesidades nutricionales durante el embarazo, especialmente los niveles de hierro. La evidencia ha demostrado que la desnutrición antes y durante el periodo de embarazo y lactancia puede tener graves efectos adversos a corto y largo para la madre y el niño. Veamos los síntomas que se presentan y las consecuencias de la anemia no tratada durante el embarazo.

Síntomas

En general, en los casos de anemia leve puede no haber ningún síntoma, e incluso presentar manifestaciones inespecíficas (p. ej., cansancio o debilidad).

Los síntomas de la anemia pueden desarrollarse rápida o lentamente, dependiendo de la causa de la anemia, y pueden detallarse en la siguiente tabla:

Generales

Cardiopulmonares

Neurológicos

Dermatológicos

Falta de apetito

Falta de aliento o disnea

Cefaleas

Palidez

Fatiga

Taquicardia

Irritabilidad

Ictericia o coloración amarillenta de la piel

Mareos/desmayos

Hipotensión

Somnolencia

Intolerancia al frío

Astenia

Edema/sangrados

Bajo rendimiento mental

Uñas quebradizas

Sequedad bucal

Palpitaciones

Cambios de estados anímicos

Escalofríos

Posibles complicaciones

Las complicaciones que pueden presentarse debido a la presencia de anemia afectan la salud de la mujer embarazada, el desarrollo fetal y a la salud del neonato. Veamos algunas de ellas.

  • Complicaciones obstétricas: aborto, ruptura prematura de membranas, parto prematuro, volumen de líquido amniótico menor que el esperado para la edad gestacional (oligohidramnios), entre otros.
  • Infecciones: en las embarazadas con anemia hay mayor predisposición a las infecciones, especialmente a las infecciones urinarias. Además, es más frecuente la infección y abertura espontánea (dehiscencia) de la herida quirúrgica.
  • Complicaciones cardiovasculares: los trastornos hipertensivos y los incidentes hemorrágicos en el puerperio, son más frecuentes cuando existe anemia durante el embarazo.
  • Desarrollo fetal: la deficiencia de hierro incrementa al doble el riesgo de presentar un parto prematuro y al triple de tener un feto con bajo peso; así mismo, se elevan las probabilidades de defectos congénitos. Específicamente, la deficiencia de folato puede elevar el riesgo de defectos del tubo neural.

Diagnóstico y tratamiento de la anemia en el embarazo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que si durante el embarazo se presentan valores de hemoglobina (Hb) inferiores a 11 g/dL y el hematocrito inferior a 33%, se confirma la presencia de anemia.

De acuerdo con los niveles de hemoglobina, la clasifica en:

  • Anemia leve (Hb de 10 a 10,9 g/dl)
  • Anemia moderada (Hb de 7 a 9,9 g/dl)
  • Anemia grave (Hb menos de 7 g/dl)

El diagnóstico de anemia durante el embarazo lo debe hacer un facultativo y debe incluir dos fases:

  • Clínica: es recomendable realizar un historial detallado que incluya la dieta/nutrición (vegana, vegetariana y/o patrones alimentarios restringidos), los factores que pueden influir en la absorción dietética (por ejemplo, enfermedad celíaca), las pérdidas excesivas de hierro/sangre, así como los antecedentes médicos y familiares, y los antecedentes de embarazos anteriores.
  • Analítica: se recomienda un hemograma completo, valor de la hemoglobina corpuscular media (HCM), hematocrito, frotis de sangre periférica, los niveles de folato sérico y de vitamina B12, y la medición de la concentración sérica de hierro o concentración sérica de ferritina. La gravedad de la anemia se basa en el nivel de hemoglobina/hematocrito de la persona.

El tratamiento se ajusta dependiendo del tipo de anemia identificada, así que:

  • Anemia microcítica (por deficiencia de hierro): las recomendaciones de organismos como la OMS, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades-USA, la Autoridad Alimentaria Europea (EFSA) y otros organismos de salud recomiendan ingestas de hierro acordes a la prevalencia local, las ingestas de hierro a través de la dieta y la individualización de las características de la anemia de la mujer embarazada. Las dosis van desde los 16 hasta los 120 mg/día.
  • Anemia macrocítica (deficiencia de ácido fólico y vitamina B12): las recomendaciones de ingesta de ácido fólico están dentro del intervalo de 600 a 1000 microgramos por día; mientras que para la vitamina B12 la recomendación está alrededor de 5 microgramos/día.
  • Anemia mixta: es una combinación de las anteriores por lo que las ingestas deben adecuarse a cada nutriente según las recomendaciones del facultativo.

Consejos para prevenir y combatir la anemia en el embarazo

Durante el embarazo, se producen significativos ajustes metabólicos en la utilización de nutrientes que favorecen el desarrollo del feto. Estos implican mayores cantidades de nutrientes para el crecimiento y el metabolismo de los tejidos maternos y fetales, y para su almacenamiento en el feto. El crecimiento fetal se ve afectado por la calidad y la cantidad de la dieta materna, así como por la capacidad de absorción intestinal, el flujo sanguíneo uterino y placentario, la función cardiorrespiratoria, la transferencia placentaria y la correcta utilización de nutrientes y oxígeno por el feto.

Por todo esto, es de importancia emitir recomendaciones generales, tanto dietéticas como higiénicas, a la mujer embarazada para llevar a feliz término su embarazo. Según las pautas del Ministerio de Consumo como del departamento de salud de la Comunidad de Madrid, recomiendan:

Medidas higiénicas

  • Lavar las manos con jabón y agua caliente, al menos durante 20 segundos, antes y después de manipular los alimentos, tras contactar con cualquier material sucio (pañales, residuos, animales) y especialmente después de usar el cuarto de baño.
  • Las manos, las superficies y los utensilios de cocina utilizados se deben lavar a fondo después de manipular carne, pescados, aves de corral, frutas y vegetales no lavados y cualquier otro alimento crudo.
  • Guardar los alimentos cocinados en el frigorífico el menor tiempo posible y mantenerlos en recipientes cerrados, separados y lejos de los quesos y los alimentos crudos. Si se ha comprado ya cocinados hay que respetar la fecha que se indica en la etiqueta.
  • Lavar las frutas y hortalizas crudas.
  • Cocinar completamente las carnes hasta alcanzar los 71 ⁰C (debe cambiar de color en el centro del producto).
  • Leer detenidamente el etiquetado de los alimentos, especialmente las advertencias y condiciones de uso.
  • Moderar el consumo de cafeína de cualquier fuente (café, té, bebidas de cola, bebidas “energéticas”, yerba mate...).

Alimentos que deben evitar

  • Pescado crudo (tipo sushi, sashimi, ceviche, carpaccios), pescado ahumado refrigerado o marinado así como ostras, almejas o mejillones crudos. Además, grandes peces como el pez espada, el tiburón, el atún rojo o el lucio.
  • Leche cruda y quesos frescos o de pasta blanda (Brie, Camembert, tipo Burgos o quesos latinos, mozzarella y quesos azules), si en la etiqueta no dice que estén hechos con leche pasteurizada. Quesos rallados o loncheados industriales. Quitar la corteza de todos los quesos.
  • Huevos crudos o preparaciones elaboradas con huevo crudo (salsas y mayonesas caseras, mousses, merengues y pasteles caseros, tiramisú, helados caseros, ponches de huevo, entre otros).
  • Si no hay inmunización frente a la toxoplasmosis (consultar al médico), se debe evitar el consumo de productos cárnicos crudos curados (chorizo, salchichón, salami, jamón curado, etc.).
  • Consumir sólo zumos recién exprimidos o zumos envasados pasteurizados.
  • No tomar bebidas alcohólicas.

Dieta sugerida

    • Las necesidades energéticas requeridas durante el embarazo están en el intervalo de 2200-2900 kcal/día.
    • La planificación de la dieta diaria debe incluir un 50% de frutas y hortalizas, ¼ de cereales (preferiblemente integrales) y/o patatas (no fritas), ¼ de alimentos proteicos (huevos, pescados, carnes magras -tamaño de ración 100 a 150 g-, legumbres y frutos secos - siempre sin sal, crudos o tostados-, lácteos - leche, yogures sin azúcar, kéfir, quesos, etc.-); frutas con varias porciones al día (al menos 3 piezas al día), una hidratación constante y usar aceites vegetales que contengan grasas insaturadas, como el aceite de oliva.
    • Si la alimentación es vegetariana o vegana, se debe vigilar especialmente el aporte de vitamina B12, calcio y proteínas. Se recomienda incrementar el consumo de frutos secos, de alimentos ricos en calcio como los vegetales de hoja verde oscuro y realizar una adecuada combinación de legumbres y cereales integrales.
    • La cantidad de nutrientes diaria recomendada es:
      • Proteínas 1,1 g/kg
      • Carbohidratos 175 g
      • Fibra 14 g
      • Ácidos grasos Omega 3 (linoleico y α-linolénico) 15 g

 Alimentos ricos en hierro

Tal como lo hemos comentado el hierro es uno de los nutrientes claves para el buen desarrollo fetal y el bienestar integral de la mujer embarazada. Los alimentos que contienen cantidades significativas de este mineral son2:

 

Alimento

Porciones

Aporte >4 mg/día

Hígado

3 onzas (85 g)

Granos y habas

½-1 taza

Melocotón

10 rebanadas

Cereales fortificados

½ taza

Higos

10

Semillas de girasol desecadas

2/3 taza

Aporte 2-4 mg/día

Carne magra

3 onzas (85 g)

Huevos

3

Cordero

3 onzas (85g)

Tofu

½ taza

Espinaca

½ taza

Guisantes

1 taza

Carne de cerdo

3 onzas

Jugo de ciruelas

1 taza

Pasas

2/3 taza

Granos de soja

½ taza

Chocolate para la anemia: ¿mito o realidad?

Los granos de cacao (de donde se elabora el chocolate), contienen 9,3% de agua, 8,2% de minerales, 18,81% de proteínas, 13,85% de fibra y 46,1% de carbohidratos. La desecación de los granos de cacao produce el denominado polvo de cacao, cuyo contenido en minerales cada 100 g es de 1544 mg de potasio, 734 mg de fósforo, 499 mg de magnesio, 120 mg de calcio, 13,9 mg de hierro, entre otros.

El procesamiento de este polvo de cacao hasta elaborar el chocolate disminuye sensiblemente las concentraciones minerales, dependiendo del tipo. El chocolate negro es la mejor fuente de minerales, y el más recomendado para su ingesta, conteniendo en 45 a 85% de cacao sólido, 559-715 mg de potasio, 206-308 mg de fósforo, 146-228 mg de magnesio, 56-73 mg de calcio, 8-11,9 mg de hierro, etc. Aún cuando, tiene concentraciones de hierro importantes es mejor fuente, por ejemplo, de magnesio y de potasio.

Puede ser una opción de alimentación siempre que se considere el tipo de chocolate negro al 85% de cacao sólido, pero no es de elección en la dieta ni es mencionado en ninguna recomendación de las sociedades médicas u organismos de salud. Es destacable comentar también, que a medida que se elabora el chocolate la cantidad de ácidos grasos también incrementa, desde 13,7 g/100 g en el polvo de cacao hasta 42,6 g en el chocolate de 85% de cacao sólido.

Suplementos de hierro y vitaminas

Los objetivos del tratamiento de la anemia por deficiencia de hierro son tratar la causa subyacente, corregir la anemia y completar las reservas de hierro. Para lograrlo es fundamental ingerir suficiente cantidad de este mineral a través de la dieta, la cual puede ser complementada con suplementos alimenticios de preferencia orales, que contengan hierro, además de vitaminas como el folato, la vitamina B12 y C.

Existen diferentes presentaciones de hierro que aportan concentraciones distintas dependiendo de la sal asociada u otro elemento; entre ellas el bisglicinato de hierro3 es una excelente alternativa para reestablecer los niveles normales de hierro en el organismo, ya que proporciona una fuente de hierro altamente biodisponible y estable (debido a la rápida absorción intestinal que respeta la integridad del intestino), permite su administración concomitante con otros metales, reduciendo la competencia por el sitio de absorción y la quelación por parte de otros componentes presentes en la dieta.

Las necesidades de hierro son incrementales en el embarazo, dependiendo del trimestre en el que se encuentre, así como también por la historia clínica de la mujer, teniendo intervalos recomendados de ingesta desde 16 hasta 120 mg/día, por ello hay suplementos alimenticios especificos para embarazadas. Cualquier intervención para la corrección de la anemia debe estar orientado por un facultativo que determinará el manejo más adecuado en cuanto al diagnóstico, dieta y complementación alimenticia.

 

  Referencias


Contenido redactado y revisado por los especialistas del área de Información Científica de MARNYS. Este artículo es informativo y no sustituye la consulta de un especialista.



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